Extremadura destaca como una de las regiones de España que “no están hartas de los turistas”, según una lista elaborada por CNN, donde se valora su riqueza histórica y su capacidad de ofrecer un turismo auténtico y sostenible.
Patrimonio histórico y cultural
Ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad como Cáceres, Mérida y Guadalupe permiten revivir épocas pasadas desde la arquitectura medieval, romana, renacentista y religiosa. Además, la recientemente lanzada Ruta del Obispo Vargas Carvajal, de cerca de 400 km, conecta más de 30 municipios ofreciendo una experiencia que combina historia, naturaleza y gastronomía, poniendo en valor el legado renacentista y cultural de Extremadura.
Naturaleza virgen y paisajes singulares
Extremadura es refugio de más de 50 espacios naturales protegidos, con tres reservas de la biosfera, entre ellas Monfragüe, Tajo Internacional y la Siberia extremeña. Lugares como el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara ofrecen geoturismo de calidad, con paisajes apalachenses y miradores emblemáticos como el Risco de la Villuerca. Por su parte, el Parque Natural de Cornalvo destaca por su biodiversidad, patrimonio romano y su valiosa función como zona ZEPA y LIC.
En la comarca de Las Hurdes y el norte de Cáceres, rutas como la senda de Alfonso XIII, así como lugares como el meandro del Melero, El Gasco o la cascada de los Infiernos, ofrecen experiencias auténticas, gastronomía rural (miel, aceite, queso) y legado arqueológico como las ruinas romanas de Cáparra.
Gastronomía con alma local
La región apuesta por el turismo gastronómico sostenible, con rutas como la del jamón ibérico, pimentón de La Vera, aceite de oliva y queso, promovidas por Extremadura Gourmet. Además, el IGP de cordero, la ternera de Extremadura y los vinos de la tierra completan una gastronomía arraigada y de calidad.
Destacan también festividades locales profundamente vinculadas al sabor extremo: la Fiesta de la Matanza Tradicional, la Pedida de la Patatera, la Fiesta de la Chanfaina o el Día del Jamón. En el pueblo de Ceclavín, se resguardan recetas ancestrales como migas o gazpacho de poleo y vinos de pitarra, apreciados incluso por personajes históricos como Carlos V o Francisco Pizarro.
Experiencias rurales auténticas
Extremadura ofrece alojamientos singulares: desde yurtas mongolas o almazaras reconvertidas hasta experiencias de astroturismo en dehesas, donde relajarse bajo las estrellas forma parte de la experiencia. En el Parque Natural de Cornalvo, además de su entorno natural y monumental, se puede degustar gastronomía local en entornos cuidados. Espacios como termas, baños naturales (como Orellana la Vieja) y miradores celestes refuerzan su atractivo rural genuino.
Conclusión
Extremadura ofrece un turismo pausado y auténtico, donde historia, naturaleza y gastronomía se conjugan sin masificación. Es el destino ideal para reconectar con lo esencial —conservando su identidad, disfrutando de paisajes únicos, sabores de siempre y rutas que se viven con calma.